En ninguna de las instancias educativas de la iglesia que conocí hubo alguna vez un lugar para enseñar a la gente a orar. Porque creemos que sabemos lo que no sabemos
¡La iglesia debe enseñarnos a orar! El Dr. C. Peter Wagner, reconocido escritor, teólogo y misionólogo, escribió un libro de naturaleza sumamente polémica: 7 principios poderosos que no aprendí en el Seminario. Oigamos en sus propias palabras lo que dice en cuanto a la oración: “¿qué me enseñaron en el seminario acerca de la oración? Francamente, no recuerdo mucho acerca de eso. Sé que el seminario no brindaba cursos sobre oración mientras estaba allí. Me enseñaron cómo predicar, bautizar y servir la comunión; pero no recuerdo ninguna lección acerca de cómo orar o incluso de cómo conducir una reunión de oración. Se suponía que la oración era importante; pero también se asumía que todos ya sabíamos orar bastante bien. Aprenderíamos a orar por nuestra cuenta…”.
¡Qué interesante! Hace 61 años que estamos en la iglesia y podemos decir lo mismo. Conocimos, eso sí, hombres y mujeres excepcionales porque sobresalían por ser gente de oración. ¡Eso era lo que los diferenciaba del resto de la iglesia, aunque ellos nunca lo dijeron! Esa postura les cubría con un manto de respeto. Eran personas a quienes queríamos imitar. Pero en ninguna de las instancias educativas de la iglesia que conocí hubo alguna vez un lugar para enseñar a la gente a orar. ¿Saben por qué?; porque creemos que sabemos lo que no sabemos. Por eso la iglesia local debe enseñar a la gente a orar.




