[dropcap]«M[/dropcap]ientras tanto, los creyentes que fueron dispersados… predicaban la palabra de Dios… y el poder del Señor estaba con ellos, y un gran número de estos gentiles creyó y se convirtió al Señor» (Hechos 11:19-24).
Los cristianos somos muy parecidos al «abono/estiércol». Si se nos esparce hacemos mucho bien, pero si solamente estamos amontonados olemos mal. La iglesia del libro de los Hechos era una iglesia que entendió el llamado de salir afuera de las 4 paredes y ser «abono» que hace mucho bien. No fue una situación fácil, pero gracias a Dios que fue dispersada porque de otra manera la buena noticia no nos hubiera alcanzado, hubiese quedado en Israel. Sin embargo, este espíritu del libro de los Hechos ha ido menguando y estamos otra vez estamos frente a una situación donde estamos amontonando creyentes dentro de las 4 paredes.
Nuestra meta no puede ser confinada a construir edificios más grandes y más bonitos y más confortables para albergar a más creyentes. Es hora de reactivarnos en el poder del Espíritu Santo para alcanzar a nuestra nación entera para Cristo y esto solo sucederá si somos dispersados. Las «4 paredes» de la iglesia tienen que venirse abajo y tenemos que salir y ser dispersados para llevar la buena noticia a tanta gente que aún no conoce a Jesús.
Arnold Enns
Comunicador y presidente de COICOM
vtrh.info@gmail.com





muy interesante el articulo, pero esto se ha convertido en mal endémico a nivel mundial, las personas que están a cargo de las congregaciones o Iglesias, han llegado a esas posiciones buscando una posición jerárquica o beneficios económicos o como mudos vivendus, lo que acostumbran hacer es delegar funciones y manipular los miembros, servir de piedra de tropiezo para miembros que no reciben un salario ni beneficio de parte de la Iglesia, se encierran toda la semana en su oficina a preparar el mensaje de fin de semana, que vaya lleno de prosperidad y cosas buenas de la biblia para que los miembros no se le vayan, mas la biblia es clara en el libro de Ezequiel capitulo 34, es por esa razón que casi nunca predican sobre este capitulo, pero oremos fuertemente por esta situación para que Dios haga la obra i abra nuestro entendimiento, sabiduría y ojos para no caer en la trampa de estos malos ministros.
Bendiciones