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La Nueva Venezuela

 Dios ha prometido a través de varios profetas a lo largo de estas décadas darnos una Nueva Venezuela tras su trato severo con la población y con su Iglesia

La Nueva Venezuela no es un concepto político, es el nuevo nacimiento espiritual de nuestra nación / Freepik

En Venezuela venimos viviendo una profunda crisis que va en progresivo aumento, los políticos de un lado y de otro viven echándose la culpa unos a otros, mientras el pueblo es quien lleva la peor parte y la pesada carga que genera tal situación que ha expulsado al extranjero a casi siete millones y medio de compatriotas que ya no pudieron resistir tamaña crisis.
No es nuestra intención ofrecer cifras, porque los demás medios de comunicación y las redes sociales de los expertos en cada área afectada las han venido dando; lo que nos mueve es darle una palabra de esperanza al pueblo venezolano tanto dentro como fuera del país acerca de lo que Dios ha prometido hacer en Venezuela.
Lo que ha venido aconteciendo en nuestro país es de vieja data. Ya son más de tres décadas de crisis política, económica y social, la cual tiene su origen en lo espiritual. Estamos padeciendo las consecuencias de haber sacado a Dios de nuestras vidas, de las diferentes instituciones e instancias de gobierno, legislativas y hasta de las iglesias.
La Biblia advierte que «todo lo que el hombre siembre eso cosechará» (Gálatas 6:7); si sembramos para el pecado y los deleites mundanales, de eso cosecharemos crisis, dolor y muerte; pero cuando sembramos en la voluntad y obediencia a Dios, entonces cosecharemos bienestar, vida, paz y desarrollo sostenible en general.
Lo más lamentable es que la mayor responsabilidad recae sobre aquellos llamados a ser la luz y la sal de Venezuela, pero en lugar de eso, la luz se ha vuelto tinieblas y la sal ha perdido su sabor, el resultado de ello lo ha dicho claramente nuestro Señor Jesucristo en su Palabra eterna, y es lo que hemos estado viviendo en nuestra nación. «Tal el sacerdote, tal el pueblo», dice la Biblia; y nosotros le agregamos: «tal la nación».
Así como Dios trató siempre con su pueblo, Israel, cuando se entregaba al pecado y le daba la espalda al Señor, Él enviaba a las naciones vecinas para conquistarlo violentamente y saquearlo, subyugando a toda la población hasta que se arrepintiera, para luego castigar a esas naciones invasoras. De esa manera está Dios permitiendo lo que venimos viviendo desde hace años, es un trato divino con el pueblo venezolano para que haya un arrepentimiento nacional y una vuelta al Señor, entonces, al igual que con Israel, Él restaurará y bendecirá abundantemente a Venezuela.
Dios ha prometido a través de varios profetas a lo largo de estas décadas darnos una Nueva Venezuela tras su trato severo con la población y con su Iglesia, no es la que los políticos están señalando, no tiene nada que ver con ellos, todo lo contrario, será una Venezuela que Dios hará surgir sin la participación de los políticos tradicionales actuales ni de aquellos que se han corrompido con ellos.
La Nueva Venezuela es una definición que el Espíritu Santo reveló a través de una visión espiritual donde se observaba a una anciana embarazada que no podía dar a luz porque no tenía fuerzas para ello, pero luego de mucho sufrimiento y con gran derramamiento de sangre nació una hermosa niña llamada «la nueva Venezuela»; sin embargo, la anciana murió en el parto.
Eso significa que todo lo que representa la actual Venezuela, bajo la figura de la anciana embarazada, morirá para dar nacimiento a una nueva nación que será refundada desde sus cimientos (política, económica y socialmente). Será un país regido por el Señor donde imperará la justicia y habrá oportunidades para todos los venezolanos, tanto los que están como aquellos que regresarán para reconstruir la Nueva Venezuela, así como los extranjeros que vengan a invertir en esta tierra de gracia.
La Nueva Venezuela no es un concepto político, es el nuevo nacimiento espiritual de nuestra nación, tal y como nace de nuevo todo aquel que se arrepiente de sus pecados y recibe a Jesucristo como su único Señor y Salvador. Es una palabra profética que pende sobre nuestro país hasta llegar a su feliz cumplimiento, «porque Fiel es el que prometió» y lo hará en su tiempo.
Es necesario y urgente que los venezolanos, dentro y fuera del país, «busquen al Señor mientras pueda ser hallado; llámenlo mientras se encuentre cerca. ¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos! ¡Que se vuelvan al Señor, nuestro Dios, y él tendrá misericordia de ellos, pues él sabe perdonar con generosidad» (Isaías 55:6-7); ese es el principal requisito para disfrutar de la Nueva Venezuela que muy pronto dará el Señor a su remanente fiel, ¿será usted uno de ellos?

Georges Doumat B.

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