Muchos pastores temen predicar sobre el pecado y confrontar a los creyentes con la Palabra, porque son rebeldes y se van a otra iglesia, no actúan como ovejas, sino como chivos
“Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad” (Juan 4:18).
En ninguna parte del Nuevo Testamento encontramos a Jesús hablando trivialidades, cosas carentes de importancia. Su Palabra siempre confrontó a todos; a la mujer samaritana, no le dijo que todo estaba bien, esperando que ella se diera cuenta de su pecado. Le dijo “Ve, llama a tu marido, y ven acá”, poniendo el dedo en la llaga, y cuando ella le dijo: “no tengo marido”, el Señor Jesús respondió: “Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad” (Juan 4:17).
Cuando Nicodemo vino a Jesús, lo primero que le dijo el Señor fue: “Si no nacieres de nuevo, no puedes ver el reino de los cielos”, y más delante le dijo: ‘¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?’” (Juan 3:10). A los religiosos fariseos les dijo: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:7-8). Jesús explicó esto de la siguiente manera: “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas” (Juan 7:7). Por eso mataron a Jesús, por decirle la verdad a la gente, porque confrontaba a la gente con la Palabra de Dios.
En cambio, la iglesia hoy sólo quiere oír mensajes de aliento y de motivación. Muchos pastores temen predicar sobre el pecado y confrontar a los creyentes con la Palabra, porque son rebeldes y se van a otra iglesia, no actúan como ovejas, sino como chivos. La mayoría de las iglesias no confrontan al mundo, sino que buscan reconocimiento y aceptación, buscando congraciarse. Es una corriente mundial, pero cuidado, Jesucristo les dijo a sus discípulos: “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Lucas 6:26). También dijo el Señor Jesús: “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Juan 15:20).
¿Será que realmente estamos siguiendo a Cristo? Tenemos que respondernos a nosotros mismos esa pregunta.
¡Dios te bendiga!!!
Fernando Regnault
Maestro de la Palabra
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