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“La señal de la apostasía”

La apostasía esconde la INIQUIDAD. Disfraza la MALDAD. Induce sutilmente el PECADO. Y es portadora de un virus llamado MUERTE

la Escritura dice que la apostasía va a empeorar en la medida que la hora del arrebatamiento se acerque / Freepik

“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán” (Mateo 24:10).

1. ¿Qué es la apostasía?
Del griego, significa: “Desafiar al sistema o a la autoridad; una rebelión; un abandono o abuso de fe”.
En el siglo primero, era el término técnico para describir las revueltas políticas o las deserciones.
Es importante que los cristianos entiendan qué es la apostasía, porque es una clara señal espiritual previo al arrebatamiento de la Iglesia.
La apostasía esconde la INIQUIDAD. Disfraza la MALDAD. Induce sutilmente el PECADO. Y es portadora de un virus llamado MUERTE.

2. Las formas de apostasía
Hay dos tipos principales:
a. El alejarse de las doctrinas claves y verdaderas de las Sagradas Escrituras, y caer en las enseñanzas heréticas que proclaman ser la doctrina cristiana real.
b. Una renuncia completa a la fe cristiana que resulta en un abandono completo de Cristo y luego ir en contra.
Judas, nos advierte en el libro que lleva su nombre, acerca de la conducta de los apóstatas y como se conducen. Pero lo más importante, es que nos insta a “combatir ardientemente” contra estos y contra sus enseñanzas.
La palabra que Judas usa se traduce como: “Luchar hasta morir por ello; agonizar peleando” y esto tiene mucho que ver con lo que Juan describe en Apocalipsis 12:11, “Y ellos le han vencido (al dragón) por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que los llevó a menospreciar sus vidas hasta la muerte”.
Entonces, la lucha contra las formas de la apostasía nos puede costar la vida, las amistades, la aceptación, la agenda… Pero hay que seguir las pisadas de Judas.

3. Características de la apostasía.
Judas nos proporciona tres características de la apostasía y sus maestros:
a. La apostasía puede ser sutil. “Han entrado encubiertamente” (vs 4). Esto se relaciona perfectamente con lo que Cristo dijo en su parábola del trigo y la cizaña: “Se durmieron. Un enemigo vino por la noche, sigilosamente y no arrancó el trigo… Sino que sembró cizaña para intentar CONFUNDIR a los labradores”.
Pero antes que ellos se dieran cuenta, el Señor de la tierra (Jesús) se dio cuenta.
Antes de llegar la apostasía de los últimos tiempos, Judas lo profetizó y Pablo a Tito y a Timoteo.
La apostasía no comienza de forma descubierta y detectable… La enseñanza apóstata se parece a la enseñanza del trigo: Enseña amor, pero por conveniencia. Enseña fe, pero para beneficio propio. Enseña a orar, pero decretando la voluntad del hombre. Enseña la esperanza, pero de gobernar acá en la tierra y jamás apunta al cielo. Enseña la bendición, pero basada en posición, fortuna, ascenso y fama. Enseña la Palabra, pero según el entendimiento por revelación particular. Enseña lo profético, pero desde una perspectiva humana. (2ª Corintios 11:13-14).

b. Judas describe a los apóstatas como “impíos” y como aquellos que usan la gracia de Dios como licencia para cometer actos injustos.
Hay tres que son vinculantes: La palabra, el verbo y el Espíritu del verbo.
La palabra es viva y es eficaz. Es certera. Es el más puro trigo. Cristo es igual, sin distinción alguna a la Palabra del Padre. Y el Espíritu Santo es la vida de la Palabra.
Un apóstata separa y distorsiona esta verdad… ¡Cuidado! Cristo no abolió la Palabra, la hizo vida en Él y el que lo recibe a Él, recibe la Palabra, la hace y la guarda. Además, el Espíritu Santo activa la Palabra de Dios en nosotros, no nuestra palabra. Así que la operatividad del Espíritu Santo depende de cuánta Palabra Espiritual esté en nosotros.
Más Palabra…
Más de Jesús…
Más del Espíritu…

Judas además enumera 18 rasgos peculiares de los apóstatas:
– Son impíos (vs 4)
– Moralmente pervertidos (vs 4)
– Niegan a Cristo (vs 4)
– Mancillan la carne (vs 8)
– Son rebeldes (vs 8)
– Blasfeman a los ángeles (vs 8)
– Son ignorantes de Dios (vs 8)
– Proclaman visiones falsas (vs 10)
– Son destructivos (vs 10)
– Murmuradores (vs 16)
– Criticones (vs 16)
– Andan en sus deseos (vs 16)
– Usan la arrogancia y las adulaciones (vs 16)
– Burladores de Dios (vs 18)
– Causan divisiones (vs 19)
– Son sensuales (vs 19)
– Carentes del Espíritu Santo (vs 19).

Un apóstata lleva la genética de la serpiente.
c. Los apóstatas niegan a Dios el único y soberano.
¿Cómo hacen esto?
Enseñan desde su concupiscencia y desde su entendimiento limitado. (Tito 1:15-16).
Un apóstata es un incrédulo agazapado. Tienen una mente corrompida, como Judas Iscariote. Una mente reprobada. Una consciencia cauterizada. (Romanos 6:1-2).
El que ha sido libertado del pecado no desea más vivir en él. No desea este mundo ni las cosas de este mundo. No justifica ni siquiera su propia debilidad (Romanos 7:19-20).
Estos traerán destrucción al evangelio y a la obra del Reino (2ª Pedro 2:1) y querrán sembrar las tinieblas en el cuerpo de Cristo (Efesios 5:8).
La Palabra de Dios es eterna. Si Dios dijo que algo no le agrada, esto no se flexibiliza por el cambio de temporada. Esto es una mala aplicación de la verdad.
Un creyente para reconocer y destruir la obra apóstata debe: Percibir, discernir, entender, ser libre de la ignorancia, estar sobrio, cuidar la verdad (trigo), estar velando, adquirir sabiduría, ser prudente, estar capacitado y ser fuerte en la fe espiritual y no humana.
Juan señala de dónde salieron estos apóstatas: “¡Salieron de nosotros!” (1ª Juan 2:19), entonces tengamos cuidado.
El apóstata busca lo suyo y le hace creer a todos que es la voluntad del Reino.

4. Las ideas tienen consecuencia.
Dios toma tan en serio a los apóstatas y al peligro de sus enseñanzas, que todos los libros del N.T., a excepción de “Filemón” contienen advertencias acerca de estos, ¿por qué? Simplemente porque las ideas tienen consecuencias.
Vivimos en una era del supuesto “Rhema” que aparentemente atropella e inhabilita el “logos”, dónde la revelación particular tiene más fuerza que el verbo espiritual.
Pensar bien trae virtudes como fruto. Pensar mal y enseñar ese pensamiento reprobado trae consecuencias de virosis y pandemia espiritual.
Por ejemplo, en los campos de exterminio camboyano, en los años 70, fueron producto de la cosmovisión ‘nihilista’ de Jean Paul Sartre y su enseñanza. El líder, Khmer Rough, Pol Pot, vivió la filosofía de Sartre hacia el pueblo de una manera clara y aterradora que fue articulada de esta manera: “Protegerte no es ningún beneficio. Destruirte no es ninguna pérdida”.
Recuerda que, Satanás no vino al huerto con ningún armamento de guerra, sino que vino a ellos con una “idea”.
Y fue esa idea la que los condenó a ellos y al resto de la humanidad, siendo el único remedio, la muerte del Hijo de Dios.
La gran tragedia es que los apóstatas están condenando a sus incautos a usar una fe que no es correcta, una oración que no los lleva a hablar con Dios, a dar ofrendas que Dios no bendice, a predicar un evangelio que motiva el alma, pero no transforma el ser, a profetizar místicamente, pero no genuinamente, a vivir la revelación particular y no la Palabra.
Jesús, en Mateo 15:14, habló de ellos: “Déjenlos; son ciegos, guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caen en el hoyo”. ¡Qué perdida!
Porque no sólo caen ellos, sino también todos los que invierten su fe en sus rituales antibíblicos… Porque se parecen a los de las Sagradas Escrituras, pero no lo son.

5. ¿Qué hacemos ante esta señal?
Lamentablemente hasta que Cristo regrese y ponga a sus enemigos bajo sus pies, la cizaña estará presente en medio del trigo (Mateo 13:24-30). De hecho, la Escritura dice que la apostasía va a empeorar en la medida que la hora del arrebatamiento se acerque, por eso Cristo dijo: “Muchos tropezarán” (Mateo 24:10), y no sólo lo harán en la doctrina, sino también en la conducta, en el corazón y en el testimonio.
¡Dios tenga misericordia de nosotros!
Pablo le dijo a los Tesalonicenses que una gran apostasía precederá a la salida de la iglesia (2ª Tesalonicenses 2:3) y que el final de los tiempos tendrá tres grandes señales: Acontecimientos naturales, la guerra contra Israel y la apostasía (2ª Timoteo 3:1-2,5).
Nos conmina a evitar a tales personas. Comienzan como creyentes, pero tuercen las Sagradas Escrituras. Pablo dice: “Tendrán apariencia de piedad” y este es el rasgo característico: La apariencia.
Serán tantos los confundidos que vendrán al Señor, seguros que oyeron la enseñanza correcta, la aplicaron y con eso serían salvos: “En aquel día me dirán, echamos fuera demonios en tu nombre, sanamos a enfermos y predicamos el evangelio”, pero eso que aprendieron era la apariencia del evangelio.

El objetivo del apóstata y su falsa enseñanza es:
– Flexibilizar la santidad (a gusto del hombre)
– Corromper la justicia (a ganancia del hombre)
– Debilitar el amor (a conveniencia del hombre)
El evangelio es la Palabra, es Jesús y su obra, es el Espíritu Santo en nosotros revelándonos la verdad.
Es aborrecer lo que Dios aborrece y señala en su Palabra. Es vivir su voluntad. Es morir cada día. Es amar al prójimo sin ser selectivos. Es buscar primero el Reino de Dios y su JUSTICIA. Es aborrecer el pecado y todos sus matices. Es no amar al mundo. Es despojarse de todo. Es obedecer al Espíritu Santo en todo.
Es leer, creer, guardar y vivir TODO lo que está escrito.
Los apóstatas son los que pervierten el evangelio y serán los mismos que le abrirán camino al Anticristo.
Esta señal también nos está hablando, Cristo viene pronto… Porque es tiempo de recoger los frutos y ver qué es trigo y qué es cizaña.
Bendiciones.

Enmanuel Canaguacán
Pastor

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