Estemos claros en que usted puede pedir lo que quiera y Dios se reserva el derecho de concederle lo que Él quiera
El contacto con las personas durante largos años de ministerio nos ha enseñado algunas verdades interesantes con respecto a la oración. Tener un buen concepto del Evangelio no hace a una persona cristiana; hace falta compromiso. Hacer simplemente una petición en oración no nos garantiza la respuesta que esperamos. Hace falta algo más. Hace falta relación.
Miles de cristianos sufren al no recibir lo que han pedido porque su relación con Dios es demasiado plana, demasiado simple. Es como si no hubiera matices que determinan cómo es que Dios nos responde. Los cristianos tenemos un Manual de Instrucciones Espirituales que se llama la Biblia, la Palabra de Dios, y a menos que lo consultemos antes, vamos a tener los resultados deseados.
Esta desviación acerca de la oración es tan antigua como contemporánea. De manera que usted no debe angustiarse por haber experimentado ese vacío. Usted no es la primera persona ni será la última que sufra por eso. Otros, con mucho más conocimiento que usted ya lo vivieron y sus experiencias quedaron plasmadas en la Palabra de Dios para que nos viéramos en ese espejo. Estemos claros en que usted puede pedir lo que quiera y Dios se reserva el derecho de concederle lo que Él quiera. Dios no hace eso por arbitrariedad ni por capricho, sino por amor hacia nosotros. Curioso, ¿verdad?




