Jesús, en su compasión declara que, muchas veces por nuestra ignorancia, las personas se pierden, pero Él asegura que a pesar de nosotros estos alcanzarán la redención a través de Él
Jesús narra en Lucas 15:1-7, la parábola de la oveja perdida. En esta historia, muestra a los fariseos y maestros de la ley que un pastor es capaz de dejar a las noventa y nueve ovejas en el campo para buscar y salvar a una sola oveja que se ha perdido.
La pregunta que surge es: ¿por qué haría esto un pastor? La respuesta radica en el valor intrínseco de cada oveja para el pastor, simbolizando el amor y la misericordia de Dios hacia cada individuo.
Los religiosos de la época -y los de hoy en día- aplicaban la justicia humana para acusar a aquellos que consideraban pecadores, como los publicanos y otros marginados.
Sin embargo, Jesús desafía esta perspectiva cuando confronta a los fariseos. “Yo no juzgo a nadie conforme a la justicia de los hombres. Yo vine por los pecadores y por aquellos que nadie quiere, porque son juzgados y despreciados por los hombres. Yo vine por los que necesitan medicina espiritual, no por los que están sanos” (Lucas 5:31-32).
Y es aquí donde está la grandeza del mensaje. Jesús, en su compasión declara que, muchas veces por nuestra ignorancia, las personas se pierden, pero Él asegura que a pesar de nosotros estos alcanzarán la redención a través de Él y para esto, está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias, incluso si eso significa dejar temporalmente a su rebaño para buscar y salvar a los perdidos.
Líder: No permitas que por ignorancia las personas se pierdan; sigue el ejemplo de Jesús y busca a aquellos que necesitan ser encontrados.
NOTA: Este artículo fue escrito sin inteligencia artificial.
Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn



