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Pesas y medidas, Eduardo Padrón

Un Dios justo no puede agradarse de aquello que es incompleto, falso y corrupto

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“Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová” (Proverbios 20:10).
Un proverbio popular dice: “¿Qué culpa tiene la estaca si la rana salta y se ensarta?”. Hace unos cuantos años atrás, un sector de la iglesia pensaba que el televisor era el “cajón del diablo”; posteriormente se dieron cuenta que el culpable era quien lo usaba.
Nuestro proverbio enseña algo similar: Dios no aborrece la pesa y la medida, sino a quien vende o compra dándoles un mal uso. Miqueas 6:10 señala: “¿Qué puedo decir de las casas de los perversos que se llenaron de riquezas obtenidas con estafa? ¿Qué de la práctica repugnante de pesar el grano con medidas falsas?” (NTV). Y es que un Dios justo no puede agradarse de aquello que es incompleto, falso y corrupto. Por eso declara: “¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?” (Miqueas 6:11).
Está claro que estos casos se dan mucho en el intercambio comercial; sin embargo, no son exclusivos de esta área. Hay deshonestidad en el trabajo, en la familia, en la iglesia, en la escuela y en dependencias gubernamentales y no gubernamentales. Pero también es una falta cuando somos estrictos con otros y no con nosotros mismos. Hay quienes quieren pagar menos por algo, pero cobrar más por la misma mercancía.
Un pastor predicó un domingo sobre la honestidad. Un par de días después tomó un transporte público y al pagar, notó que el conductor le regresó más de lo que debía; se quedó pensativo por un momento y luego devolvió lo que sobraba. El conductor le dijo: “muy bien pastor, el domingo estuve en su iglesia y le escuché predicar sobre la honestidad y decidí probarle”.
Sé honesto, agrada a Dios, pero en medidas completas, nunca a medias. Somos o no somos. ¿Qué piensas?

Eduardo Padrón
Pastor, comunicador y escritor
edupadron@gmail.com

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