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¿Qué voz estás escuchando?, Otoniel Font

Si hoy estás viviendo un tiempo de nada, la pregunta es: ¿estás oyendo la voz de Dios?

Dios tiene un plan contigo, no importa que voz escuches, qué camino sigas, al final, va a pasar lo que Dios quiera sobre tu vida. ¿Quieres seguir lo que Él te indica o quieres desviarte por lo que crees que te conviene?
Si hoy estás viviendo un tiempo de nada, la pregunta es: ¿estás oyendo la voz de Dios? Dice la Biblia que cuando Pedro se dio cuenta que había negado al Maestro lloró amargamente. Nos dice en Juan 21 que cuando Él Señor le pregunta por tercera vez Pedro: “¿me amas?”. Pedro lloró triste, fue un llanto de culpabilidad fue un acto de condenación, un llanto de decir le fallé al Señor, ¿ahora cómo arreglo esto?
Y ¿cómo lo sabemos? Porque la primera vez le dice al Señor te amo, pero ¿de verdad que me amas? Segunda vez, “¡Te amo!”. La tercera vez dijo: Señor, tú sabes que te amo, tú lo sabes tú lo sabes todo. Señor, reconozco que sin ti no puedo hacer nada. Reconozco que sin ti nada voy a hacer y tú lo sabes.
Y Jesús no fue allí a perdonar a Pedro, ese no era el propósito de esa visita porque ya Jesús lo había perdonado de antemano. Cuando Pedro dijo en aquella ocasión Señor te voy a seguir, voy a estar contigo y si alguien tiene que morir soy yo, ninguno de estos se va a atrever, pero yo sí.
Jesús le dijo, mira Pedro déjame explicarte algo, donde yo voy no todo el mundo lo aguanta, yo he orado para que tu fe no te falte, porque tú me vas a negar y lo único que yo pido Pedro no es que no me niegues, no es que no sientas presión, yo lo que pido es que en medio de todo eso tu fe permanezca.
Así que Jesús sabía lo que iba a pasar cuando dijo en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Cuando Cristo resucitó ¿a quién fue a buscar primero?  Fue a Pedro. Este no es el primer encuentro. Así que Jesús había perdonado a Pedro, ¿para qué vino aquí Jesús?, vino a restaurar el líder que él dio un día, vino a restaurar el hombre de influencia que nadie había visto y que Jesús sí había visto, vino delante de todo el mundo a decirle: ¿sabes qué? Aquí está el que va a predicar el primer mensaje y miles de personas van a entregarle su vida al Señor, aquí está el que va a dirigir la primera iglesia y vengo a poner mi sello de aprobación.
Lo que Pedro había perdido en aquel momento era su liderato delante de todo el mundo y ahora viene el Señor a restaurarlo para darle otra vez la autoridad que tenía que tener delante de todo aquel que estaba a su alrededor para que nunca más llevara a la gente a las barcas, para que nunca más llevara a la gente al pasado, sino para que llevara a todo el que quisiera seguir al Maestro.
Cuando Dios te perdona no tan solo te perdona, lo que quiere es restaurarte delante de todo el mundo, lo que quiere darte ese nivel de autoridad para que de ahora en adelante lleves a todos a los pies de Cristo, para que la gente pueda ver cómo seguir al Maestro.
Jesús fue a restaurar a Pedro en aquel lugar devolviéndole lo que Pedro había perdido yo quiero que tú entiendas en el día hoy es que estás aquí, Él Señor no tan solo te perdona, Él quiere restaurarte, Él quiere levantarte, Él quiere devolverte esa fe que tenías al primer día, Él quiere devolverte esa pasión y esos sueños. No importa lo que haya pasado, no importa que hayas vuelto las barcas vacías y hoy estés otra vez en el mismo sitio donde estabas al principio. Él Señor está aquí para decirte: ‘Pedro el plan que tengo contigo va a seguir siempre. Ven y sígueme’.
La pregunta es, ¿cuál va a ser tu respuesta? ¿Cuál va a ser tu actitud delante del Señor? Hoy es un día para entregar nuestro corazón una vez más delante de Dios para reorganizar nuestras vidas, para responder en medio de la nada a la voz correcta con agradecimiento y servir a Dios por el resto de nuestros días.
En el reino de Dios el más grande es el que sirve y el que tiene un corazón para Dios.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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