Dios no nos salvó para que cada uno haga su vida independientemente a sus propósitos, sino que lo hizo para que sus hijos, en unidad
Juan 15:5, “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
DIOS siempre ha mostrado al hombre la importancia vital de trabajar en unidad o en equipo para alcanzar el objetivo de una forma más rápido y fácil.
Cuando comienza la creación y le toca hacer al hombre, expresa: “Hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Está hablando en plural donde hay un equipo unido deliberando las características que tendría este ser que iban a crear.
Luego que lo crean, no lo dejan solo; sino que le sacan de su costilla a las mujeres que vendría a ser la ayuda idónea. Formando así un equipo de dos para que en Unidad poblaran la tierra y la sojuzgaran.
De esta manera vemos en toda la Palabra de Dios que Él trabaja en equipo con los que trabajan.
En el versículo que leímos al principio dice al final: “porque separados de mí nada podéis hacer”.
Y es que para ser productivo y alcanzar el objetivo debemos formar equipo y una Unidad con Él y con todos los que a Él sirven.
Eso de estar parcelado o de trabajar como el Llanero solitario no funciona en el proyecto de vida del Creador.
Jesús mismo pudo haber hecho el trabajo Él solo, pero nos enseñó que el trabajo en UNIDAD y en equipo es mejor y da mayores resultados. Él eligió a 12 entre muchos y formó su equipo para alcanzar al mundo con el plan de salvación.
Y ahora todos los que le conocen realmente se enrolan a trabajar en ese plan. Cuando entendemos la Misión y la Visión de Jesús, entonces trabajamos unidos y en equipo para Él, porque esta obra no es del hombre. Algunos no lo han entendido y están trabajando para la organización a la cual pertenecen o para sus intereses personales.
Y lo menos que buscan es la unidad con el resto de los pámpanos o el resto del cuerpo de Cristo.
Hermanos, los pámpanos no están solos y mucho menos separados de la vid. Tienen que estar unidos y pegados a la Vid para que sean productivos.
Trabajar juntos para un solo fin es más provechoso, por eso también la unidad es un aspecto importante para el Reino de Dios, para llegar a más gente con el evangelio de salvación y dar las buenas nuevas.
Debemos estar unidos con el Espíritu de Dios, porque nada podemos hacer sin su respaldo ni guía.
En la unidad también hay firmeza porque vamos con un solo fin, hay un solo objetivo, y nos alentamos, e incluso nos exhortamos cuando andamos mal.
Dejemos de estar solos y trabajemos juntos.
Dios no nos salvó para que cada uno haga su vida independientemente a sus propósitos, sino que lo hizo para que sus hijos, en unidad, seamos luz y sal, para propagar la Palabra de Dios y la salvación a través de Cristo.
Un sólo grano de sal no sala nada. Pero un montón de granos de sal sí. Igualmente, una lámpara sola no alumbra mucho, pero un grupo numeroso de lámparas encendidas sí alumbran las densas tinieblas.
No te quedes fuera, ni te hagas a un lado, anímate a unirte a un grupo de oración, de evangelismo en tu iglesia, deja de lado tus objetivos personales y únete a los de Dios.
Oremos así:
Padre, quiero estar unido a ti, a tu Santo Espíritu y a los objetivos de tu plan de salvación, ayúdame a sembrar la Palabra en otras personas, a orar por sus necesidades y por la salvación de los que no te conocen. Permíteme trabajar juntos con otros que te aman, en el nombre de Jesús, amén.
Que tengas un lindo y bendecido día.




