Para muchos lo más importante en la vida es su imagen, su ego, su nombre. A la larga la historia revelará de qué carecieron y empañarán de esa forma la misma fama que quisieron cultivar
Armando José Sequera cita en su libro el Jardín de las Anécdotas que “siendo Guzmán Blanco presidente de Venezuela, se realizó un concurso cuyo tema era El Poder de la Idea. Lo ganó por unanimidad el poeta y abogado Francisco Guaicaipuro Pardo, gracias a un elogio de los personajes que contribuyeron al desarrollo de la civilización, entre otros a Galileo. Pero cuando el presidente leyó el texto ganador se enojó mucho porque no figuraba su nombre. Como el premio era en metálico, ordenó lo siguiente: “Díganle a Pardo que le cobre el premio a Galileo, para que tenga una idea del poder, ya que está tan bien enterado del poder de la idea”.
Para muchos lo más importante en la vida es su imagen, su ego, su nombre. Son capaces de hacer cualquier cosa para hacerse notar. Y cuando no lo logran, reaccionan con el fin de revelar su supuesta indignación. Pobres almas que revelan su pequeñez y deshonor con actos injustos y vengativos. A la larga la historia revelará de qué carecieron y empañarán de esa forma la misma fama que quisieron cultivar. “Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad” (RV’60. Eclesiastés 1:2).
Amigos, “El ego es el enemigo” (Ryan Holiday). ¡Vamos a cuidarnos!




