lunes, junio 8, 2026
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Venezuela, ¿qué prefieres: arrepentimiento o más quebrantamiento?

Cuando una población tiene un llamado divino glorioso y no quiere responder/arrepentirse; entonces Dios opta por un proceso más severo: el quebrantamiento 

Cuando Dios escoge a una persona o nación para cumplir un propósito divino, Él trata con ellos para llevarlos a un arrepentimiento y poder darse una conversión y transformación, puesto que el Espíritu de Dios no habita en personas irredentas y cargadas de pecado; primero las limpia y luego la habita. Entendiendo así que las personas convertidas y regeneradas contribuyen a regenerar a una nación.
Así sucedió siempre con Israel. Dios la constituyó como nación a partir de los 12 hijos de Jacob, nieto del patriarca Abraham, a quien cambió su nombre por Israel («el que pelea con Dios»). Por esa razón, cada vez que Israel se alejaba de Dios y se volvía al pecado, el Señor los llamaba al arrepentimiento, y cuando no lo obedecían el Altísimo les enviaba juicio y quebrantamiento, mayormente a través de naciones extranjeras que los atacaban o los tomaban cautivos para esclavizarlos y con hambre o catástrofes naturales. Una vez se arrepentían y volvían a Dios, este los perdonaba.
17 siglos después de Cristo, Dios levantó a otra nación para usarla para su gloria, esta vez una conformada por gentiles (no judíos); es así como el 4 de julio de 1776 nace los Estados Unidos de América, una nación fundada también sobre las Sagradas Escrituras, puesto que su liderazgo primigenio era de cristianos renacidos. Pero cada vez que esta nación se ha apartado de Dios le ha sobrevenido juicio y quebrantamiento, bien sea con guerras o catástrofes naturales, hasta que se volvían a arrepentir.
La tercera nación llamada por Dios, también gentil, la cual asumirá el inicio y propagación del último y gran avivamiento previo a la venida de Cristo, es Venezuela (y no pecamos de presumidos, porque Dios la escogió). Por esta razón es que Dios estuvo décadas llamándonos a los venezolanos al arrepentimiento y, salvo un pequeño remanente fiel al Señor, hemos hecho caso omiso a la exigencia divina. Porque Venezuela es una nación de libertadores, sólo que esta vez será una libertad espiritual la que se dé primero.
A eso se debe la grave crisis de Venezuela desde la década de los 80 del siglo pasado, la cual ha ido en crecimiento, puesto que los venezolanos no nos hemos arrepentido de la idolatría, brujería, el ‘viva pepismo’, los vicios, adulterios, fornicaciones, mentiras, corrupción administrativa, robos (incluida la evasión fiscal), y un largo etcétera. Por eso el trato de Dios y su quebrantamiento divino ha sido no sólo muy duro en el país, sino que ha perseguido a los venezolanos de la diáspora, quienes sufren también en el extranjero el juicio divino.

ARREPENTIMIENTO Y QUEBRANTAMIENTO

Arrepentimiento, viene del griego ‘metanoia’, que significa cambio de actitud o de propósito en la vida. Indica un regreso, un cambio de parecer, es un repudio del pecado para volverse a Dios. También es un don del Señor producido por el Espíritu Santo, en aquellos que se rinden humildemente ante Él; al desecharse el apóstol Pablo pregunta: «¿No te das cuenta de que menosprecias la benignidad, la tolerancia y la paciencia de Dios, y que ignoras que su benignidad busca llevarte al arrepentimiento (Romanos 2:4).
Es una decisión y responsabilidad humana. Arrepentimiento va siempre unido a perdón de pecados, como lo declaró Jesús a dos discípulos tras su resurrección: «Entonces les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras, y les dijo: “Así está escrito, y así era necesario, que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día, y que en su nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando por Jerusalén”» (Lucas 24:45-47).
El arrepentimiento es una exigencia divina innegociable. Tanto Juan el Bautista como Jesús iniciaron sus ministerios declarando: “¡Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado!”. Arrepentirse activa el perdón divino, exigencia obligatoria para recibir a Cristo, nacer de nuevo por el Espíritu Santo y ser transformado a semejanza espiritual del Señor. Personas arrepentidas producen familias y naciones arrepentidas; a eso se le conoce como ¡avivamiento espiritual!
El quebrantamiento, es un proceso divino doloroso, pero necesario que quiebra el orgullo, la voluntad propia y la autosuficiencia humana, permitiendo una dependencia total de Dios. Aunque implica sufrimiento o crisis, su propósito es la maduración, la santificación y liberar la vida de Jesús en el creyente, familia y nación.
Es humillarse ante Dios para que Su poder actúe, descrito como la ‘quiebra’ de la coraza del ego. El quebrantamiento es el tratamiento terapéutico del Espíritu Santo que trae consigo un genuino arrepentimiento, mayor capacidad de amar, adoración verdadera y fruto espiritual.
El quebrantamiento es uno de los medios que Dios utiliza para ayudarnos a madurar. En ese proceso, se nos desafía a través de circunstancias que paralizan nuestra autosuficiencia, aspectos en los que no estamos sometidos a Dios ni al tiempo de sus planes.
Somos quebrantados cuando presentamos dificultad para desprendernos de las cosas como: relaciones o pasatiempos que nos alejan del propósito divino; vicios y malas costumbres; maneras de pensar y de ser que están atrofiando nuestro crecimiento espiritual, dañando nuestra familia y, por ende, al país en general.
El quebrantamiento es la disciplina de Dios para nuestra sanidad y crecimiento, es como la convalecencia de la enfermedad, el Médico divino, Jesucristo, usa de él cuando se requiere un tratamiento fuerte dada la intensidad de la enfermedad. Cuando el tratamiento aplicado inicialmente no responde, entonces se requiere del quebrantamiento.
Aunque no lo creamos, el quebrantamiento no es un castigo, sino la bondad de Dios transformando a la persona para llevarla a un nuevo nivel de vida y libertad. Así mismo ocurre con una nación, cuando su población tiene un llamado divino glorioso y no quiere responder/arrepentirse; entonces Dios opta por un proceso más severo: el quebrantamiento.
Amada Venezuela, es hora de volverse a Dios en arrepentimiento, pues este es un llamado permanente que el Señor viene haciendo desde el Antiguo Testamento hasta el Apocalipsis; desde Caín Dios está llamando al pecador al arrepentimiento. El Señor ama a nuestra nación y su pueblo, Venezuela fue escogida y bendecida con grandes riquezas para ser la última nación benefactora espiritual y materialmente antes de la aparición del Anticristo.
Dios quiere que entendamos de una vez por todas. De lo contrario, el proceso de quebrantamiento sobre Venezuela se incrementará al grado de cumplirse las grandes catástrofes y la guerra profetizadas desde hace décadas por respetados hombres de Dios, para hacer que los venezolanos nos dobleguemos a la voluntad divina y nuestro país cumpla con su destino profético trazado desde antes de la fundación del mundo.
Amada Venezuela: ¿qué prefieres: arrepentimiento o más quebrantamiento? Porque finalmente vendrá el arrepentimiento, pero ¿a qué costo? El Señor nos ofrece gracia, si la seguimos rechazando vendrá la consumación de su juicio para que la Nueva Venezuela nazca y brille la gloria de Dios desde ella a todas las naciones de la tierra.

Georges Doumat B.

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