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Cuidando lo que oímos, Yesica Carreño

Solo hay una voz en la que podemos confiar completamente y esa es la voz de Dios, que habla a nuestro espíritu y dirige nuestros pasos conforme a su propósito y voluntad

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Es interesante el hecho de que el sentido del oído es el último que el ser humano pierde antes de partir físicamente de este mundo, lo cual nos muestra que para Dios el hecho de que podamos escuchar es importante, por eso lo estableció de esta manera, pero también es cierto que no podemos darle acceso a nuestro corazón a todo lo que oímos, pues esto nos haría seres totalmente inestables, como las olas del mar, de aquí para allá y de allá para acá, de doble ánimo y nuestro caminar sería dependiente a lo que diga cualquier otra persona, las noticias en tv o radio, redes sociales, etc.
Solo hay una voz en la que podemos confiar completamente y esa es la voz de Dios, que habla a nuestro espíritu y dirige nuestros pasos conforme a su propósito y voluntad para cada uno de nosotros, aún en medio de circunstancias adversas Él nos guiará y guardará. Por ejemplo, vemos en la Palabra de Dios cuando faraón proclamó el siguiente decreto: —Lancen al río Nilo a todos los niños hebreos que nazcan, pero a las niñas déjenlas vivir (Éxodo 1:22b). me llama la atención cómo la madre de Moisés al escuchar este decreto no se resignó y dio por muerto a su hijo, sino todo lo contrario, tuvo fe en Dios pues era hebrea, y por eso lo escondió por tres meses, luego lo colocó en una cesta en el río y ya sabemos el resto de la historia, ella misma terminó criando a su hijo y se le pagó por hacerlo ¡Increíble! Esas son las cosas que Dios hace por su pueblo cuando obra la fe. Pero el punto clave es que la madre de Moisés conocía a Dios y dejó que Él la guiara aun cuando había escuchado algo totalmente contrario. A veces, en la vida nos pasará eso, escuchamos cosas que contradicen lo que Dios nos ha dicho; por ejemplo, a un médico dar un diagnóstico de muerte cuando Dios ha dicho: vida, entre tantas otras cosas que podemos escuchar que buscan apagar y matar nuestra fe, pero si tenemos una relación íntima y personal con Dios sabremos escuchar y diferenciar su voz y entender que proviene de Él y que no, y pararnos firmes en lo que Él nos ha dicho, porque si hay alguien que no es maleable, inestable ni cambia de parecer movido por las circunstancias es Dios, lo que Él ha dicho lo cumplirá.
Otra historia respecto a esto que vemos en la Biblia es cuando el ángel Gabriel le da el anuncio a María: —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios (Lucas 1:35). Esto es algo único que jamás había sucedido ni volvería a suceder, sin embargo, como provenía de Dios María no dudo en lo que escuchó, sino que creyó. Pero esto no quiere decir que no pasaron muchos pensamientos por su cabeza de cómo exactamente sucedería esto, qué iban a pensar las personas al ella quedar encinta sin estar aún casada con José, etc. Mateo 1:18 dice: “Así fue como ocurrió el nacimiento de Jesús el Mesías: María, la mamá de Jesús, estaba comprometida para casarse con José. Antes de la boda, descubrió que estaba embarazada por el poder del Espíritu Santo”, en ese entonces no existían ecosonogramas lo que me hace pensar que la única manera de que su embarazo fuese ‘descubierto’ es porque su vientre estaba creciendo y era visible, probablemente escuchó señalamientos y juicio de personas que al verla y desconocer lo que Dios estaba haciendo la tomaban como pecadora, pero a pesar de como eso la pudo hacer sentir ella alabó a Dios en lo que conocemos como “el cántico de María”, un cántico muy hermoso por cierto. Qué importante es saber elegir entre todo lo que escuchamos a qué darle acceso a nuestro corazón y a qué no.
Y para cerrar tenemos a nuestro máximo ejemplo, nuestro Señor y Maestro: Jesús, cuando le dieron el rollo de la ley en la sinagoga, la Palabra de Dios y leyó una profecía que hablaba sobre Él mismo… Isaías 61(PDT): «El Señor ha puesto su Espíritu en mí, porque me eligió para anunciar las buenas noticias a los pobres. Me envió a contarles a los prisioneros que serán liberados. A contarles a los ciegos que verán de nuevo, y a liberar a los oprimidos; para anunciar que este año el Señor mostrará su bondad». Y más adelante les dijo a los presentes: —Lo que acabo de leerles se ha cumplido hoy ante ustedes. Hermosa profecía, Palabra del Padre que describía parte de la obra de su ministerio aquí en la tierra.
Por otro lado, vemos en Juan 1:19-21 que dice: Nuevamente los judíos no estaban de acuerdo entre ellos por lo que decía Jesús. La mayoría decía: «Tiene un demonio y está loco. ¿Por qué lo escuchan?». Otros decían: «Un hombre que tiene un demonio no dice estas cosas. Un demonio no puede darle la vista a un ciego». Había muchas opiniones respecto a Jesús, unos le decían una cosa y otros otra, pero Él solo se mantuvo apegado a una sola cosa que había oído la cual sabía que era totalmente certera: La Palabra de Su Padre. Sigamos el ejemplo de estos personajes de la Biblia, en especial el de nuestro Señor Jesucristo, apeguémonos a lo que Dios nos ha dicho y veremos Sus promesas cumplidas en nuestra vida y llamado. ¡Dios te bendiga!

Yesica Carreño
Diseñadora gráfica

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