Es fácil poner en nuestros oídos lo que queremos oír, eso puede ser “bueno”, pero Dios es nuestro Padre, siempre quiere lo mejor
El apóstol Santiago, con esa pluma punzante y aguda nos advierte: “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana… en lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:13-15).
Lo que Dios tiene para nosotros es mucho mejor de lo que nos imaginamos, porque el Señor nos ama mucho más de lo que nos amamos. Es fácil poner en nuestros oídos lo que queremos oír, eso puede ser “bueno”, pero Dios es nuestro Padre, siempre quiere lo mejor. No te angusties, reposa, confía, espera, adora. Jamás alguien te amará como te ama el Señor.
En otro orden de ideas, los cristianos sí podemos hacer declaraciones obvias del poder de Dios. ¡Podemos declarar con absoluta seguridad que Satanás está vencido por Cristo!; ¡que, pase lo que pase, Jesucristo es y será el Señor del universo! ¡Que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado!; ¡Que nada ni nadie nos arrebatará de las manos del Cristo! ¡Que si respetamos la vida de oración seremos vencedores ante los embates de la tentación! Declaramos que el Señor está con nosotros aquí y ahora porque Él lo dice”, y punto.




