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Felipe Melanchton, El Dulce Luterano (1497-1560)

Melanchton era el “reformador silencioso”, un complemento adecuado para el escandaloso Lutero. A veces también tenía un temperamento explosivo

Felipe Melanchton tuvo diferencias teológicas con Lutero, se consideraba su discípulo

Uno de mis reformadores favoritos, quizá el más favorito es el Dr. Dulce.
Felipe Melanchton. No era de la clase de persona que comenzaba revoluciones, sino del tipo de persona que traía orden al caos reinante. Su mentor, Martín Lutero, era descarado, impulsivo y contundente. Pero Felipe Melanchton era tímido y serio. Lutero, dicho por él mismo, era “sustancia sin palabras, mientras que este joven brillante era “sustancia y palabras”.
Lutero se preocupaba poco por la precisión el cuidarse de ser malentendido; Melanchton hacía de la diplomacia su fuerte. Lutero usaba una lanza, mientras que Melanchton usaba alfileres. Lutero era un pionero dando machetazos a través de siglos de superstición con un hacha apostólica. Pero Melanchton, como Bullinger en Zurich y Calvino en Ginebra, jugaban el juego de la calma, tranquilamente nivelando el camino protestante de las generaciones futuras.
Melanchton era el “reformador silencioso”, un complemento adecuado para el escandaloso Lutero. A veces Melanchton también tenía un temperamento explosivo. A veces llegaba a ser extrañamente supersticioso. Como todo pecador, era contradictorio en sus vicios y virtudes, y Dios lo llamó a trabajar con eso.
Nacido en 1497 en el sur de Alemania, Melanchton era el sobrino del renombrado humanista y hebraísta cristiano Johan Reuchlin, el escritor de la cábala cristiana. Este le sugirió a Felipe que cambie su apellido de Schwartzerdt (tierra negra) a un apellido más helenizado, Melanchton “corazón negro”. Un niño prodigio, Melanchton estudió a los clásicos en las universidades de Heidelberg y Tubigen. Llegó a Witemberg en 1519, con 22 años, cuando la Reforma estaba ardiendo. Ese mismo año, acompañó a Lutero como ayuda idónea al Debate de Leipzig. En 1521, publicó sus Locci Communes (conceptos básicos) mientras comenzaba un comentario del libro de Romanos, inspirado por Lutero, basado en el texto bíblico, en lugar de las categorías filosóficas de la escolástica medieval.
Cuando la Reforma arreciaba, Melanchton estuvo al lado de Lutero.
Redactó la confesión de Augsburgo, el primer tratado de teología sistemática luterana.
Algunos luteranos comenzaron a criticar a Melanchton quejándose que influía demasiado en Lutero y estaba haciéndolo más dócil y débil en sus posturas. Lutero, en su defensa decía, “prefiero morir antes que estar separado de este hombre”. Aunque Melanchton tuvo diferencias teológicas con Lutero, se consideraba su discípulo. Tenía con Lutero dos diferencias teológicas, una en cuanto a la servidumbre de la voluntad y en cuanto a la Cena del Señor. Sus opositores lo acusaron de ser un calvinista disfrazado sobre la Cena del Señor. Melanchton negaba la doble predestinación, que decía que Dios predestinaba a unos al cielo y a otros al infierno.
Consideraba esta doctrina como una consecuencia lógica de la visión de Lutero sobre la negación del libre albedrío.
Al pasar los años, aun luego de la muerte de Melanchton en Wittenberg en 1560, este reformador silencioso no pudo ver lo que sucedió con estas dos controversias. En la Fórmula de la Concordia de 1577 los luteranos le restan importancia al tema de la predestinación, pero, a diferencia de Melanchton afirman la presencia de Cristo en la eucaristía.
Fue el creador de la palabra psicología para designar la disciplina a la que se refería como de “el estudio del alma”. Hoy sabemos que fue el primer teólogo sistemático de la Reforma y quien equipó los primeros sistemas educativos que permitió que el movimiento no quedara en aguas de borrajas.
Dicen que murió orando por la unión de las iglesias “en Cristo” y quejándose por la ‘rabies theologorum’ (la rabia de los teólogos) de su propio campo, que desde la muerte de Lutero habían librado batalla contra él.

José Núñez Diéguez
Pastor, historiador y escritor
De su libro: “LA REFORMA PROTESTANTE, los desconocidos de la Reforma”.

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