Que primero siempre sea Dios y después lo demás. Verás cómo tu vida o situación va cambiando en la medida que vayas buscando a Dios
Lucas 5:15-16, “Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba”.
El Padre celestial busca de nosotros es tener una relación personal y no una religión.
Jesús lo entendió muy bien y buscaba por todos los medios apartarse a solas con el PADRE.
Una relación implica tiempo y dedicación.
Y si es una relación íntima, entonces el compromiso es mayor.
Ejemplo: el compromiso del esposo con la esposa. Esto incluye: tiempo, paciencia, comunicación, escuchar al otro, soportar, animar y sobre todo mucho amor….
Bueno amado(a), puedo aconsejarte que si de verdad quieres ver cambios en tu vida o familia, necesitas estar a solas con Dios y llenarte de Él. Primero Dios y luego lo demás. «Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará» (Mateo 6:6).
El ejemplo a seguir es nuestro Señor Jesús. Ahí está el modelo a imitar.
Dicen los evangelios que el éxito personal y ministerial de Jesús fue la oración. Y ese fue el ejemplo que nos dejó. «Jesús se hacía cada vez más famoso. Mucha gente se reunía para escuchar su mensaje, y otros venían para que él los sanara. Pero Jesús siempre buscaba un lugar para estar solo y orar» (Lucas 5:15-16. NTV).
Para Jesús lo más importante era la comunión con su Padre y debemos imitar ese ejemplo. Primero Dios y luego lo demás. Mas allá de cómo esté nuestra situación, lo que debemos hacer es estar a solas con Dios. Mientras más cerca estemos de Dios, más cambios veremos producirse en nuestra vida, y como consecuencia nuestra relación con la familia o seres queridos será mejor.
Primero Dios, después lo demás.
Hay muchas personas que se vuelven malhumoradas e irritables en sus hogares o en su servicio para el Señor porque descuidan su comunión con Dios o están demasiado ocupados en sus actividades diarias.
No es malo trabajar duro o servir en algún ministerio, al contrario, eso es muy bueno. Pero el problema puede ser que te preocupas mucho por los quehaceres y estás descuidando tu comunión con Dios, lo cual no debería ser así.
“Ningún soldado se enreda en los asuntos de la vida civil, porque de ser así, no podría agradar al oficial que lo reclutó” (2ª Timoteo 2:4. NTV).
Si queremos cambios en nuestra vida o familia, no podemos descuidar nuestra comunión personal con Dios ni debemos dejar que la preocupación nos robe la paz y nos haga enredar en cosas de este mundo.
Que primero siempre sea Dios y después lo demás. Verás cómo tu vida o situación va cambiando en la medida que vayas buscando a Dios.
Que tengas un hermoso y bendecido día.




