Estos regalos representaban la misión de Jesús: el oro representa su papel como Rey; el incienso, habla de su deidad; y la mirra, usada para embalsamar cuerpos, nos habla de su muerte
Mateo 2:11: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Estos fueron los regalos o presentes que los reyes magos dieron como ofrendas de alabanza al Rey de reyes y Señor de señores que acababa de nacer.
Cada uno de esos presentes tenía un significado especial. Y estos regalos eran dados a los reyes y personajes importantes de aquel entonces.
1) El Oro representaba la Naturaleza Real.
2) El Incienso simbolizaba Alabanza, Gloria y Poder.
3) La Mirra simbolizaba la Naturaleza Humana.
Esa fue la alabanza y adoración que le trajeron los reyes magos al Rey naciente. Y ¿tú que alabanza y adoración estás presentando cada día al Rey de reyes y Señor de señores?
Quiero decirte que la Biblia no dice de cuántos magos vinieron del Oriente, ni tampoco sus nombres y mucho menos si eran de color blanco, negro o amarillo. O de la fecha exacta. Es la tradición la que inventó todo esto.
Lo que si deja en claro la Biblia es que eran estudiosos y conocedores de los tiempos y estaban pendientes de la profecía que hablaba del nacimiento del Mesías.
Y también que había en sus corazones el deseo y el anhelo de brindar alabanzas al Rey.
Es lo que a nosotros nos debería preocupar. El tener ese deseo de alabanza y adoración continúa al REY de reyes con una vida que agrade y glorifique a Dios siempre.
En un estudio más detallado y profundo de este pasaje bíblico vemos que cuando los magos llegaron a Belén, «abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes [a Jesús]: oro, incienso y mirra» (Mateo 2:11). Estos regalos representaban la misión de Jesús: el oro representa su papel como Rey; el incienso, quemado en el templo, habla de su deidad; y la mirra, usada para embalsamar cuerpos, nos habla de su muerte.
La muerte de Jesús es esencial para nuestra salvación. Incluso Herodes trató de matarlo cuando todavía era un niño (v. 13). Pero no pudo porque el plan de Dios debía cumplirse. Y se cumplió. Ahora somos salvos por medio de ese Niño que creció y un día puso su vida en la cruz por toda la humanidad para darnos oportunidad de ser libres y salvos.
Oremos así:
“Amado Padre celestial, que tu Espíritu me ayude a vivir agradecido porque tu Hijo dio su vida en la cruz por mí”.
Que tengas un excelente y bendecido día.




