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Poncio Pilato y lo políticamente correcto

La historia de Pilato se ha multiplicado en cientos de monarcas, políticos, gobernantes y líderes religiosos a lo largo de la historia, quienes han escogido lo políticamente correcto en vez de la justicia y la verdad

Poncio Pilatos en una escena de la película ‘La pasión de Cristo’, de Mel Gibson

Poncio Pilato probablemente sea uno de los políticos más polémicos en toda la historia, tanto en su relación con las autoridades judías de su tiempo, como en el juicio más significativo del mundo llevado a cabo contra un hombre no sólo inocente, sino justo y santo, como lo es nuestro Señor Jesucristo.
Conocemos poco de la vida de Pilato, pero gracias a dos autores judíos como lo son el filósofo Filón de Alejandría (20-50 d.C.) y el historiador Flavio Josefo (36-100 d.C.), nos ofrecen un poco de luz acerca de este personaje político del imperio romano que se desempeñó como gobernador de Judea; provincia que fue creada el año 6 d.C. por el emperador romano Augusto (que gobernó del 27 a.C. al 36 d.C.).
Pilato fue el quinto magistrado en servir en la provincia de Judea. Como magistrado romano, tenía entre sus deberes mantener la ley y el orden en la provincia, cosa que no hizo muy bien, pues tuvo serios enfrentamientos con las autoridades judías al imponer imágenes de Augusto y, posteriormente, Pilato tomó dinero del tesoro del Templo para construir un acueducto de 80 km de largo, reseñaron Filón y Josefo; asunto que levantó no pocas protestas contra él por tamaña osadía.
Filón describe a Pilato como “un hombre inflexible, testarudo y de disposición cruel” (Sobre la embajada a Gayo, 299-305); y vaya si lo fue, que a pesar de que todos los argumentos esgrimidos por el liderazgo religioso de Israel fueron falsos, además de la advertencia de su esposa, que «mientras él estaba sentado en el tribunal, su mujer mandó a decirle: “No tengas nada que ver con ese justo, pues por causa de él hoy he tenido un sueño terrible”» (Mateo 27:19), Pilato prefirió hacer lo que era políticamente correcto, en vez de lo justo.
El gobernador de Judea llegó a matar a algunos galileos «cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios que ellos ofrecían» (Lucas 13:1), demostrando la poca o ninguna importancia que este le daba a la fe de los demás. Pero nada de lo que Pilato hubiera hecho durante su gestión fue tan resaltante, por lo injusta y por la importancia del reo presentado ante él, como fue el caso de la condena y crucifixión de Jesús de Nazaret.
Los cuatro evangelios dan parte del juicio manipulado, falso e injusto que tanto las autoridades judías como Poncio Pilato habían ejecutado contra Jesús; lo cual encontramos ampliamente reseñado en estos pasajes evangélicos: Mateo 27:1–26; Marcos 15:1–15; Lucas 23:1–25; Juan 18:28–19:22.
Los evangelios dan cuenta de que los judíos querían la muerte de Jesús desde el comienzo mismo de su ministerio y para ello armaron un juicio falso en su contra, del cual Pilato fue parte fundamental, porque él sabía «que los principales sacerdotes lo habían entregado por envidia» (Marcos 15:10).
Pilato tuvo dos momentos de conversación con Jesús, uno temprano en la mañana y el otro cuando Herodes se lo regresó, en ambos casos este se dio cuenta de la inocencia del Señor, por lo que «a partir de entonces Pilato procuraba ponerlo en libertad; pero los judíos gritaban y decían: “Si dejas libre a este, no eres amigo del César. Todo el que a sí mismo se hace rey, se opone al César”» (Juan 19:12); puesto que los judíos rechazaban al Rey de reyes y aceptaban a César, aunque hipócritamente.
El gobernador de Judea terminó cediendo a las presiones religiosas y condenando al reo más inocente de la historia, quien minutos antes de recibir su sentencia pronunció contra Pilato la lapidaria frase: «mayor pecado ha cometido el que me ha entregado a ti» (Juan 18:11); dejando por sentado también su culpabilidad por este no hacer lo justo, sino lo políticamente correcto, lo cual selló lavándose hipócritamente las manos.
Pero no todo quedó en los evangelios, más adelante, en otros libros del Nuevo Testamento, se da fe de la mala actitud de Pilato a pesar de saber que Jesús era inocente. Esto lo encontramos en los pasajes bíblicos que señalan que Cristo “padeció bajo Poncio Pilato” y fue injustamente juzgado y condenado a muerte, Hechos 3:13; 4:27; 13:28 y 1ª Timoteo 6:13.
Poncio Pilato pasó a la historia como un débil e injusto gobernante que terminó cediendo a las malvadas peticiones de líderes religiosos mentirosos, envidiosos y crueles; pues a sabiendas de todos los falsos argumentos contra Jesucristo decidió hacer lo políticamente correcto en vez de lo justo, aunque fuera políticamente incorrecto.
La historia de Pilato se ha multiplicado en cientos de monarcas, políticos, gobernantes y líderes religiosos a lo largo de la historia, quienes han escogido lo políticamente correcto en vez de la justicia y la verdad; apresando, torturando y hasta asesinando a inocentes cuyo único crimen es no estar de acuerdo con ellos y sus ideales.
A todos los que han abusado de su autoridad a lo largo de la historia; autoridad, por cierto, que Dios les ha permitido tener para fines pacíficos, benéficos y justos (Juan 19:11); les recordamos que tarde o temprano tendrán que darle cuentas al Señor por sus actos (Hebreos 4:13).
Les conviene entonces hacer lo justo, aunque esto no sea lo políticamente correcto.

Georges Doumat B.

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