Los motivos de oración están referidos a las peticiones que le hacemos a Dios. El motivo para orar, en cambio está relacionado con la vida de oración
Hablemos de nuestras motivaciones al orar. Una cosa es tener “motivos de oración” y otra muy diferente es el motivo para orar. Los motivos de oración están referidos a las peticiones que le hacemos a Dios. El motivo para orar, en cambio está relacionado con la vida de oración.
Insistimos en esto porque podemos pasarnos la vida haciendo oraciones, pero sin orar. Los motivos de oración se centran en nuestras necesidades; la vida de oración se concentra en cómo la presencia de Dios que se desencadena en nuestra intimidad, nos transforma de tal manera que hasta cambiamos nuestros motivos.
Solemos ser analfabetos de corazón porque con frecuencia nos cuesta asumir nuestras reales motivaciones. Si los discípulos de Cristo se equivocaron, no tiene nada de extraño que lo hagamos nosotros. La diferencia es que en nuestro caso tenemos dos milenios de Escrituras y de experiencia que ellos no tenían. Nosotros tenemos un Manual de Instrucciones en la Palabra de Dios; sólo tenemos que usarlo.
Usted puede ser un líder que desea crecer ministerialmente, quiere ser un evangelista o pastor de una notable iglesia; quiere que su ministerio sea conocido y eso, en esencia es bueno, pero debe permitir que el Espíritu Santo revise su corazón para descubrir cuál es su verdadera motivación. Si esta no es sana, Dios responderá con un misericordioso y rotundo no. He allí el drama de las peticiones equivocadas.




