¡No se retrasará el nacimiento! ¡No será abortado el propósito! ¡Venezuela vivirá y no morirá!
“¿Quién oyó cosa semejante?, ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios” (Isaías 66:8-9).
¡Venezuela está entrando en trabajo de parto espiritual! La nación portadora de la divina promesa del último y mas grande avivamiento de la historia de la Ekklesia, tiene dolores.
Dios no permitirá que esta nación llegue al umbral del alumbramiento sin completar Su milagro.
El dolor actual no es señal de derrota, sino señal de avance, señal de cumplimiento, señal de vida por nacer.
Así como Sion, cuando estuvo de parto, dio a luz a sus hijos, hoy clamamos para que la Iglesia remanente cumpla su papel como partera espiritual.
Este es un parto de alto riesgo, donde no podemos permitir distracciones, doble ánimo ni contaminación.
Dios está buscando odres nuevos, vasijas santificadas, corazones preparados para recibir el vino nuevo del avivamiento.
Hoy nos levantamos como intercesores, con manos limpias y corazones puros, para declarar:
¡No se retrasará el nacimiento!
¡No será abortado el propósito!
¡Venezuela vivirá y no morirá!
¡Veremos el cumplimiento profético manifestarse en nuestra generación!
Que este clamor sea el grito de sala de parto espiritual, donde el cielo y la tierra se conectan para traer una nueva Venezuela según el diseño de Dios.
José Ángel Hernández
Apóstol y autor



