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Biden y Francisco, tal para cual

Biden que apoya el aborto y Francisco que lo alienta dejándole comulgar como si nada, pasando por encima de sus obispos y de toda la feligresía católica

El Papa Francisco dando audiencia al presidente estadounidense Joe Biden, en la Ciudad del Vaticano, el 29 de octubre de 2021 / EFE

En recientes días el presidente de EE.UU. Joe Biden visitó el Vaticano y se reunió con el Papa Francisco en privado durante 75 minutos aproximadamente, de lo cual trascendió muy poco públicamente; pero de eso poco hay mucho que hablar acerca de la actitud del máximo jerarca romano y de su feligrés, el presidente norteamericano.
El presidente Biden dijo a la prensa que el Papa lo catalogó como buen cristiano y lo invitó a continuar comulgando en la Iglesia Católica, posición que confronta a la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. la cual hace unos meses señaló que los políticos católicos que apoyaran abiertamente la práctica legal del aborto en Norteamérica se les negaría la comunión.
Obvio que Biden es uno de esos políticos católicos, y a saber, uno de los más importantes porque es el presidente de la República. Precisamente cuando los periodistas le preguntaron si él y el Papa «habían hablado sobre la Conferencia de Obispos Católicos», Biden respondió que eso era «una conversación privada», sin dar más detalles al respecto; lo cual muestra lo espinoso del tema.
Mientras que el Papa invita a Biden a seguir comulgando, los obispos norteamericanos que son quienes hacen vida en EE.UU. dicen lo contrario; entonces ¿a qué juega Francisco con esta ambigua actitud? ¿Se siente bien Biden con su conciencia que mientras apoya el asesinato de sus compatriotas no nacidos comulga en misa sin reparo alguno? Habría que preguntarse ¿qué importancia tiene la comunión para Biden y el Papa? ¿Qué opinarán los feligreses católicos al respecto?, porque ya sabemos bien lo que opina la Conferencia de Obispos Católicos de Norteamérica.
Por su parte, el obispo católico de Kansas City, Joseph Naumann, había preguntado: «¿Cómo puede decir [Biden] que es católico devoto y practicante y, al mismo tiempo, hacer estas cosas que son contrarias al Magisterio de la Iglesia?». Muy buena pregunta, la cual sería prudente que Naumann la dirigiera a Francisco, preguntándole ¿cómo puede el Papa pisotear al Magisterio de la Iglesia Católica permitiendo a Biden comulgar a pesar de tener las manos manchadas de sangre inocente?
Biden no solo apoya el aborto, sino que su Departamento de Justicia ha llevado al Tribunal Supremo la ley del estado de Texas que supone en la práctica la prohibición de la interrupción del embarazo; es decir, persigue a quien defiende la vida de los no nacidos en su afán por defender la práctica del aborto. Y esto lo sabe muy bien el Papa Francisco.
Esta situación traerá cola porque supone un enfrentamiento entre el Papa y sus obispos norteamericanos, cuestión que no es la primera vez que sucede, ya que Francisco vive teniendo posiciones ambiguas dentro de la jerarquía católica romana; así como ambigua es la posición de Biden como feligrés católico. Tanto el Papa como el presidente de Estado Unidos están actuando de manera ambigua, lo cual no dudamos afectará a esa religión, especialmente ahora que la pelota está nuevamente en el terreno de la Conferencia de Obispos Católicos de Norteamérica.
Según la prensa internacional: «Muchos sectores conservadores han mostrado su descontento justamente porque desde la oficina papal se anuncia constantemente el interés enfático en diversas políticas sociales, muchas veces alineadas a la izquierda y sectores llamados progresistas, mientras se descuidan asuntos tradicionalmente graves para la Iglesia católica como es el aborto». Y tienen toda la razón de estar descontentos porque la hipocresía está tomando tal fuerza que las cosas no terminarán ‘en sana paz’.
Como dice la Biblia: «Tal el sacerdote, tal el pueblo». Biden que apoya el aborto y Francisco que lo alienta dejándole comulgar como si nada, pasando por encima de sus obispos y de toda la feligresía católica, no solo en Estados Unidos, sino en el mundo entero. Y para colmo el Papa asegura: «el aborto es un homicidio», lo cual implica uno de los pecados más graves para la Iglesia Católica. Sin embargo, también declaró que los católicos pro aborto no deben ser excomulgados. Pero si pueden ser disciplinados, por ejemplo, con la suspensión de la comunión.
Definitivamente Biden y Francisco son tal para cual, cada uno actúa como político, uno es presidente de Estados Unidos y el otro es el alto jerarca del Estado Vaticano; debieran tener un poco más de consideración y recato, ¿no lo cree usted?

Georges Doumat B.

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