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La iglesia sorda y ciega, Fernando Regnault

Estamos en los tiempos de esa iglesia, hay muchas iglesias de las cuales Dios salió hace mucho tiempo

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“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
Aquí encontramos una figura profética muy interesante, Jesús parado delante de la puerta de una iglesia de los últimos días.
Lo primero, la puerta está cerrada, ellos tienen su iglesia para ellos, como muchas iglesias en la actualidad están dentro de sus paredes, no tienen influencia en su entorno.
Lo segundo, el Señor no está tocando la puerta, como muchos enseñan, está llamando con su voz, porque sus ovejas oyen su voz.
Lo tercero, el Señor está claro que aunque están dentro de la iglesia, sin embargo, es muy probable que no le oigan o reconozcan su voz. Por eso dice: “si alguno oye mi voz”, es sólo una posibilidad, pero el Señor Jesús en su misericordia, siempre dará una oportunidad.
Lo cuarto, Jesús no está en esa iglesia, ellos tienen la Palabra, pero viven el evangelio cada uno a su manera, así que el Señor está fuera llamando a ver si alguien lo oye. “Si alguno oye mi voz”, esto es desalentador porque no dice, “los que oigan mi voz”, lo que daría la posibilidad de que fueran más los que vuelvan al camino, sino que deja la posibilidad de que ninguno oiga al Señor Jesús.
Lo quinto, aunque está llamando a la puerta de la iglesia, sin embargo, el llamado es personal, si alguno lo oye, no abrirá la puerta de la iglesia, sino de su corazón, porque dice: “si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Será premiado con la intimidad con el Señor Jesús y la entrada al reino de Dios.
Lo sexto, esta iglesia está oyendo otra voz, otras enseñanzas, les cambiaron el evangelio y no se enteraron, por eso es poco probable que oigan al Señor Jesús, sus oídos oyen pesadamente.
Lo séptimo, asistir a una iglesia no salva, aunque es importante pertenecer a una, sin embargo, hay muchos perdidos dentro de las iglesias, lo que salva es conocer a Cristo, y que Él sea realmente el Señor de nuestra vida. Estamos en los tiempos de esa iglesia, hay muchas iglesias de las cuales Dios salió hace mucho tiempo. Es tiempo de escudriñar la Palabra, para confirmar la veracidad de lo que nos enseñan, como hacían los creyentes de Berea.
¡Dios te bendiga!!!   

Fernando Regnault
Maestro de la Palabra
www.abcdelabiblia.com

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