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Los caminos del hombre, Eduardo Padrón

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“Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus” (Proverbios 16:2).
El mundo ha tenido momentos de desacomodos y de reacomodos para luego repetir el ciclo.  Me pregunto si la actual generación está en uno de ellos. Lo que sí me sorprende es cómo los criterios humanos están determinando los cambios. Hoy el relativismo hace sus propuestas consensuales de nuevos valores; nuevas palabras que ―como neo lengua― desplazan a otras que no representan los nuevos ideales y el nuevo orden social. Una nueva y “todopoderosa” cultura emerge con pretensión universalista. ¿Cómo evalúa nuestro proverbio esta situación?
Los proponentes del nuevo reacomodo están convencidos de que es lo mejor, lo ideal, lo justo. Pero Dios nos permite comprender que el parecer humano está lleno de apariencias y es imperfecto. Lo que se tiene como justo y adecuado es el fruto de ideologías y cosmovisiones con un enfoque cerrado.
“No todo lo que brilla es oro”, dice el refrán, y Dios ―el gran ausente en estas posturas― conoce las intenciones de los hombres. Querer abolir los esquemas y el orden que Él en su sabiduría ha establecido, revela tales motivos. Pero en todas las cosas pequeñas o grandes, individuales o generales, comunes o extraordinarias, Dios juzga los motivos pues conoce si hay nobleza en ellos.
“Lo que está a la vista no necesita anteojos”, hay un reacomodo en el mundo que debemos ver con cautela. Pero también hay en el corazón del hombre motivos que solo Dios juzga. Pablo exhortó a que no juzguemos nada antes de tiempo; hay que esperar que venga el Señor el cual “sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón” (Colosenses 4:5). ¿No es esto esperanzador?

Eduardo Padrón
Pastor, comunicador y escritor
edupadron@gmail.com

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