Hacer cambios involucra un proceso durante toda tu vida que requiere el poder del Espíritu Santo. Dios te transforma en aquello para lo que fuiste creado y te hace más como Cristo
“Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él” (2ª Corintios 3:18. TLA).
Hacer un reinicio en tu vida no es algo que puedes hacer sólo con energía humana. Sólo Dios puede producir ese tipo de transformación en tu vida.
Piensa en esto: Alguien puede hacer una ley que diga: “No más perjuicios. No más racismo. No más fanatismo”. Pero ninguna ley va a convertir a un fanático en un amigo. Sólo Dios tiene el poder de hacer eso —porque requiere un cambio interno, y sólo Dios puede producir una verdadera y permanente transformación en nuestros corazones.
De la misma manera, puedes decirte a ti mismo que estás listo para un cambio, que quieres un cambio, que puedes cambiar, y que eso te cambiará. Pero nada sucederá —nada que permanezca o tenga un significado eterno— sin la ayuda del Espíritu Santo.
La Biblia dice en Zacarías 4:6, “«No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu» —dice el Señor de los ejércitos” (LBLA).
Así como no puedes transformarte en un tigre o un leopardo, no puedes transformarte para ser como Cristo. No puedes cambiar tu vida en tus propias fuerzas. La fuerza de voluntad no es suficiente.
No obtuviste tus heridas, hábitos y complejos durante una noche, y no los vas a eliminar de la noche a la mañana tampoco. Te tomará tiempo. De hecho, ¡Te va a llevar el resto de tu vida! Es un proceso lento. Y por tu cuenta, no tienes la paciencia suficiente y determinación para terminar fuerte.
Pero hay buenas noticias. La Biblia promete, “Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él” (2ª Corintios 3:18. TLA).
Hacer cambios involucra un proceso durante toda tu vida que requiere el poder del Espíritu Santo. Mientras el Espíritu trabaja en ti, Dios te transforma en aquello para lo que fuiste creado y te hace más como Cristo.
Cuando Dios quiere hacer un champiñón, le toma seis horas. Cuando Él quiere un roble maduro, le toma sesenta años.
¿Quieres ser un champiñón o un roble? Dios quiere que crezcas como una mujer u hombre de Dios emocionalmente maduro, espiritualmente fuerte, feliz y saludable.
No sucederá rápido. Pero sucederá con la ayuda del Espíritu Santo.
Reflexiona sobre esto:
- ¿Cuándo has intentado hacer un gran cambio de vida por tu cuenta? ¿Cuál fue el resultado?
- ¿Por qué crees que Dios quiere algunos cambios en nuestras vidas tomen más tiempo?
- Algunas veces los mejores pasos que podemos tomar hacia un reinicio son los pequeños. ¿Qué pequeños pasos tomarás hoy para hacer un cambio en tu vida que te ayudará a ser la persona que Dios quiere que seas? ¿Cómo necesitas confiar en el Espíritu Santo, incluso en esos pequeños pasos?
Rick Warren
Pastor, escritor y conferencista



