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¡Gracias por…! Harold y Mileidy Paredes

Los agradecidos hablan al corazón de Dios cuando dan las gracias como alabanzas, los ingratos gritan y lloran porque no han sido complacidos en sus caprichos

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“Yo amo al Señor porque él escucha mi voz de súplica. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida” (Salmo 116:1-2. NVI).
El salmista agradecido expresó: “Te ofreceré sacrificios de alabanza, e invocaré el nombre de YHWH”. Observamos a un individuo agradecido en sus palabras. Las acciones de gracias hacia Dios son nuevos cánticos que llenan de agradable fragancia todo en derredor. Aquellos que no son capaces de agradecer un favor o beneficio recibido les hiede la boca, y aún más el corazón; estos no han conocido al Eterno Dios de Israel, consideran que para agradecer es imprescindible obtener algo material a cambio.
Después de la muerte de Jacob, los hermanos de José pensaron que se vengaría por haberlo vendido; sin embargo, su hermano fue un hijo de Dios agradecido. La Biblia dice: “—No tengan miedo —les contestó José—. ¿Puedo acaso tomar el lugar de Dios? Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente. Así que, ¡no tengan miedo! Yo cuidaré de ustedes y de sus hijos. De ese modo José los consoló, pues les habló al corazón” (Génesis 50:19-20. NVI).
Por consiguiente, afirmamos que todo ser agradecido regresa con acciones de gracias y habla al corazón a quien ha servido de instrumento. José pudo matarlos a todos o encarcelarlos o darles 49 latigazos; pero no, los agradecidos perdonan y mejoran la vida de quienes fueron sus verdugos en tiempos atrás.
Los ingratos viven envenenados, cuando ven una minúscula oportunidad actúan con maldad, ejecutan su venganza. Quienes somos agradecidos bendecimos a los que nos odiaron u odian; a esos seres secos o ya transformados por Dios se les debe tratar como ellos nunca trataron de bien. ¿Conoces la historia del animal que recorre más de 7.000 kilómetros para dar las gracias a quien le salvó?
Es oportuno destacar lo que hizo un hombre llamado Zaqueo recibir al Señor en su hogar: “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador” (Lucas 19:5-7. RVR60).
Zaqueo fue un hombre entendido cuando nuestro Señor le llamó; no puso ningún obstáculo, en cambio, los “santitos” de la época perdían el tiempo murmurando de aquel que gozoso y agradecido recibió al Salvador y Rey de reyes, Jesucristo. Dios sigue buscando a quien anda perdido, aunque muchos no entiendan que caminan desorientados por un mundo, donde la su gente yerra cada vez más. Pareciera que los animales son más entendidos en los tiempos que el ser humano deshumanizado.
“Un pingüino nada 8.000 kms cada año para encontrarse con su salvador”. Así reza un titular del país.es; según el artículo Dindim (así lo llaman) desde hace más de cinco años viaja para dar las gracias a su héroe, Joao Pereira de Souza. Este brasileño es un excelente ser humano y un abnegado trabajador de la construcción, Joao salvó a Dindim de una muerte segura. Por ello, el pingüino y el brasileño son grandes amigos desde entonces. Hermosa historia, nos llama a una introspección profunda, reflexionar y cambiar tomando en cuenta eventos como estos nos harán mejores personas.
La Biblia relata: “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lucas 17:15-19. RVR60). De los diez, sólo uno regresó para dar las gracias, los demás siguieron con sus ritos y viejas mañas; sin embargo, uno fue entendido y recibió lo más importante, la salvación.
Los agradecidos claman por milagros, pero no se quedan adorando el milagro, sino al Hacedor de ellos. Dios, según los versos del salmista: “Considera al íntegro, y mira al justo, porque hay un final dichoso para el hombre de paz” (Salmo 37:37. RVR60). Joao nunca pensó en quitarle la vida al animal que necesitaba ayuda; no optó por la vía súbita y fácil, este superhéroe dedicó parte de su tiempo para que su amigo, el pingüino Dindim viviera. Ahora, agradecido como aquel único leproso, recorre más de 8.000 kilómetros para decir: ¡Gracias, amigo! ¿A quién le debes agradecimiento?  ¿El orgullo no deja que reconozcas tu error? ¿Qué esperas para ser bendecido? Es mejor actuar con acciones de gracias, son liberadoras y restauradoras, ni lo dudes. Di: ¡GRACIAS POR…!
Los agradecidos hablan al corazón de Dios cuando dan las gracias como alabanzas, los ingratos gritan y lloran porque no han sido complacidos en sus caprichos.

Harold y Mileidy Paredes
Pastores
haroldwjparedes@gmail.com

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